Barbazul

7 pecados (vitales) para exprimir tus vacaciones

7 pecados (vitales) para exprimir tus vacaciones

Ah, ¡la Semana Santa! La tradición (y nuestros abuelos) nos recuerdan que debemos ser contenidos, devotos y virtuosos: perfectos cristianos. Pero el nudo de la corbata (y, más importante, el de las responsabilidades) llevan demasiados meses oprimiéndonos y el cuerpo (y qué demonios, el alma), nos piden a gritos un poco de aire. Y es que, aunque todavía no estemos oficialmente en vacaciones, la atmósfera de pronto parece más liviana, huele a primavera y hasta el jefe tiene otra cara bajo la luz del sol.

Por eso, porque somos felices, porque nos merecemos serlo y porque todo en su justa medida es bueno (bien lo sabe el Señor) queremos invitarte a disfrutar cómo nunca de tus vacaciones (largas, cortas o inexistentes, toda ocasión es buena para cuidarse) redescubriendo los 7 pecados (vitales, que no capitales). Ojo a nuestras recomendaciones porque son mano de santo (palabra).

Pereza
 

Pereza (o los beneficios de no hacer nada en absoluto)

No hacer nada, nada en absoluto. No ver la televisión, no mirar el móvil, no pasar el tiempo libre planificando el tiempo libre, no leer este artículo: N-A-D-A. En la sociedad del 'multitask' (multitarea) y de la hiperconectividad,  hemos olvidado qué se siente al reencontrarse con uno mismo (y, de hecho, boicoteamos -con ganas- las oportunidades que se presentan para ello cebando a nuestra mente con toneladas ingentes de material audiovisual). Y, sin embargo, como de la filosofía Oriental (y de la ciencia que avala sus reflexiones) hemos aprendido que la no-acción es un mecanismo perfecto para liberar el potencial curativo del cuerpo y recomponer la mente después de muchos meses de estrés y tensiones acumuladas.

 
Michael Douglas en Wall Street


Avaricia (o el placer efímero del consumo)

Para qué negarlo: nos gusta consumir. Durante el año, como tipos responsables que somos, nos apretamos la cartera (unos con más éxito que otros), pero en vacaciones sucumbimos irremediablemente a la tentación. Sabemos que el consumo no nos hará felices (lo hemos aprendido después de infinitos chascos), que ni podemos, ni debemos gastar más de la cuenta. Y aún así volvemos a pecar. Y es que, hay algo de adictivo en esas pequeñas adquisiciones, materiales o no: cierto placer efímero (y culpable), cierta expectación, cierta sensación de 'carpe diem'. Si la mil veces maldita crisis nos ha enseñado algo, es que nada es para siempre: ni la vida, ni el amor, ni mucho menos el dinero. Así que, señores, gastemos a gusto estos días y que "nos quiten lo bailado".

 

Gula
 

Gula (o cómo un estómago satisfecho sí da la felicidad)

Si hay algo de lo que todos pecamos en vacaciones (no por nada los gimnasios hacen el agosto a la vuelta de estos períodos) es de excedernos con el bebercio y las comidas. Año tras año, se repite el mismo esquema como una maldición: nos matamos a hacer ejercicio para ponernos a tono durante meses, lo echamos todo a perder en dos semanas de consumo desaforado y volvemos, con el rabo entre las piernas y 3 kilos más, a nuestra condena deportiva. Visto lo visto, lo mejor es adoptar una actitud práctica: ya sabemos que vamos a engordar, engordemos a gusto. Comer y beber, como consumir, no nos va a hacer felices, pero dejar de hacerlo tampoco. Y, confesémoslo, las cenas, comidas y copas son parte intrínseca de unas buenas vacaciones. Así que aplícate el dicho de las abuelas y practica aquello del  "come y calla". Y a gozar.  

 

Soberbia

 Soberbia (te ves bien, te sientes bien)

Si hay un pecado del que sabemos en Barbazul, ese es el de la soberbia -no por nada, el lema de nuestra tienda es 'Look Good' y el título de nuestro blog 'Feel Good'). Un buen caballero debe de ser siempre humilde, lo que no quita de que se premie a sí mismo cuando se lo merece. En su justa medida, la soberbia no tiene porqué implicar nuestra transformación en insoportables pedantes y vanidosos. En su lugar, podemos usarla para recordarnos que invertir en nosotros redunda siempre en mayores dosis de una salud, felicidad y autoestima que se contagian a todos los que nos rodean.  PD: Si quieres cuidarte, no dejes de pasarte por nuestra tienda online de cosmética masculina en clave orgánica y artesanal para hombres exigentes! Te va a gustar...  

 

Lujuria
 

  Lujuria (fluir es liberar)

Seguro que no hace falta que te lo digamos, pero por si se te había olvidado, los beneficios del sexo son infinitos. Si las razones puramente emocionales (liberación, conexión, amor -cuando lo hay...-) no te valen, aquí van unas cuántas de tipo científico: el sexo mejora el sistema inmunológico, quema hasta 5 calorías por minuto, puede prevenir el cáncer, es beneficioso para combatir el estrés y disminuye la presión arterial. No necesitamos decir más.  

 

Ira

Ira (ciao, malos humos)

La ira no tiene nada de romántico. Intoxicarse con malos humos no es bueno, lo mires por donde lo mires. Pero las vacaciones pueden ser un momento perfecto para dejarlos ir. ¿Nuestro consejo? Canaliza tu ira hacia algo más productivo, quémala como la mala grasa en actividades (placenteras, eso sí) que dejen tu cuerpo agotado... y tu alma sumida en la paz de un bendito.  

 

Envidia

 

Envidia (motivación en vena)

Hay dos tipos de envidia: la que es sana y la que es todo lo contrario. Si este año te has quedado en casa, con las maletas cogiendo polvo en el armario, deja ya de repasar tu timeline de Facebook murmurando improperios contra todos los amigos que han tenido más suerte que tú y aprovecha para motivarte y preguntarte qué puedes hacer para darle la vuelta a la tortilla y, en unos meses, ser tú el que les ponga los dientes largos colgando la mítica (y soporífera) foto de tus felices pies en la playa que toque. PD: Y, si no te funciona, siempre puedes recordarte a ti mismo esto: no todos son tan felices como parecen en Facebook. ¿ que te sientes mejor? ¡Ay, pecador!

 

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